Fuente: As.com

Una de las actividades con las que se segrega más adrenalina es participar en una carrera de karts. Los adelantamientos y las persecuciones son la salsa de esta competición a todos los niveles, aunque ver cómo se desenvuelven los profesionales es contemplar otro mundo. Pero lo mejor es experimentar la conducción por uno mismo, el motor rugiendo a la espalda y el viento por el hueco de la visera del casco.

Pero toda experiencia se hace menos ruidosa pero más rápida con el Daymak Blast C5, el kart eléctrico más rápido del mundo.

Más rápido que un Tesla S P100D

Los vehículos con motores eléctricos tienen su propia categoría dentro de las competiciones de coches. La Fórmula 1 tiene la suya y en MotoGP llegarán las motos de alta cilindrada eléctrica en los próximos dos años. Pero para sentir la velocidad no es necesario ser un piloto de primera, si no conducir un kart. Los más convencionales son de gasolina, pero hay uno que no solo es respetuoso con el medioambiente, también es el más rápido.

Daymak Blast C5 ultimate frontal
A estas dos características responde el Daymak Blast C5, el kart eléctrico más rápido del mundo. Su diseño no es solo aerodinámico por su forma, también por sus componentes. Al igual que los monoplazas profesionales incluye dos entradas de aire en los laterales, al que debes sumar ocho ventiladores sobre estos y cuatro en la parte trasera para dar más velocidad al coche. Además, cuenta con un motor de 10 Kw alimentado por una batería de litio de 2.400 vatios/hora.

Todos estos datos te pueden sonar muy técnicos, pero para que entiendas la potencia de este coche te diremos que acelera de cero a 98 km/h en 1.5 segundos. En el sector del automóvil eléctrico esto le convierte en el más rápido del segmento, arrebatándole el título al Tesla S P100D (0 a 98 km/h en 2.28 segundos).

Un lujo no apto para todos

Conducir el kart más rápido del mundo debe transmitir una sensación de velocidad única. Y es que el Daymak Blast C5 Ultimate, al que pertenecen estas características, cuesta unos 60.000 euros al cambio. La versión estándar, cuya característica que lo diferencia es que no lleva los ventiladores extra, es 2,4 segundos más lento, pero su precio baja hasta los cerca de 10.000 euros. Si te ves incapaz de asumir este coste tal vez te compense más montarte tu propio simulador de velocidad en casa.